Un ritmo que despedaza

Les pido que me retengan parlamentariamente ya muy perturbados, indeciso por varios instrumentos, retenidos por mis ojos de una y otra vez,  además sírvanse por algo conocido de una como la nada,  no pueden hablar con nadie,  que tus hombros no me sientan hechas en papel palabras de ti mismo concentrado en diluvio en una y otra en tu eternidad a la vez,  tu acción dentro mío poco temor,  lo tuyo no repetiré aun, intenta ver a alguien en tu noche en tu silencio,  un extraño viento paradoxal,  un devenir de rumores,  que tiemblan en sus rezos,  son mercados de papel de sonidos en campanas pequeñas,  camino rápido e igualmente hablo rápido con regalos en sus ríos paralelos a todo dar,  les gustaría, como mantengo los pazos eternamente una voz de mujer pidiéndose gracias y pide lo suyo que está de acuerdo,  corriéndose rápido para entregarle las llaves escondidas,  se oye voces y ruidos por motor,  sonido que una música transmite un silencio que lo ve desde muy lejos pero una fiesta de donde bailan y yo lo observo con vos apagado.
Intento entender las palabras hechas por mí mismo y aquel que me retenga el sonido de un tu teléfono con la excusa de bajarse del llamado amigo que ya solo lo pagas desechablemente, con un idioma lastimoso que ni yo entiendo y lo hago yo a nadie,  así de fuerte me lavo la cabeza y empiezo a describir unas cuantas fotos que quisiera entender no muy tarde ni tampoco muy cercano, ahora estamos almorzando  juntos,  mientras ella se lleva a su boca un dulce,  me mira pidiendo cosas que no explica solo se valora juntos y agarrado de las manos el haber comido solo hoy, lo entiendo y pretendo atenderlo,  porque te ríes comencemos, las músicas hechas con el sabor de tus violines,  dulces y apagados con un recuerdo de matricidio fuerte,  se desliza entre las plantas sujeta a los vientos dormidos,  ven fuerte y sentadas,  saluda a ellos,  no cegaras más ni enterraras más los nuevos problemas,  piensa nada más en los nuevos sonidos que se organizan con sus instrumentos,  ya no los ves y lo sientes cuando más te acercan sobre ellas más distante de lo que siento,  que paladar horrible son las últimas palabras encargada de ti y por ti,  esto buscan nunca pasan, suéltenme,  mas no verán complicar que aparecen y desaparecen, se borra pero lo intento además me despido de mi pero no me dejo vivir.
Pretendo aun que lo agradezcas, como también habrá cosas que ya no se borran,  solo escucho bocinas tuyas de tu propio auto,  son rotos en pedazos de ventanas más peligrosas que tus recuerdos,  muéstrate o muéstrense tus recuerdos donde aparece una disculpa y no me equivoque,  una estupidez me alimentara por tentativo a los viajes de aeropuerto,  solo me viene de hacer funcionar mi celular,  por más que suene más fuerte falta que suene de nuevo que me escuche y atienda,  algo va a suceder y vibrar el sonido de tu instrumento la mayoría envuelto con un significado de tus palabras ocultas y eternos,  procuro encender el foco con luz y otras veces con nada,  solo depositando automáticamente mis pies entre los pedazos de vidrios rotos,   y otro por debajo del agua corriéndose por una corriente de lluvias,  ellos agradecen con tu cuerpo colgado en sangre,  vomitando con un recuerdo mojado se desliza dentro de tu cuerpo enviado por una puerta abierta con la  cabeza tapada en una bolsa de plástico y las cintas liadas por ti mismo y tus brazos atados atrás,  una lluvia  inmensa colaborando con agua en tu día tristemente desembuchando con un rostro sangriento que quisieron alcanzar la tierra descremada por torturas en venganza destituyeron por tu sangre la tuya se depositaba con el correr de tus días pegado sin fin a la nada.

Wal Mayans

13.jun.2021

Imágenes: Oladimeji Ajegbile / Tom Swinnen / Dom J / Paul Seling (Pexels)

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